Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía revelan que los jóvenes mexicanos, especialmente la generación centennial, cuentan con mayor nivel educativo, pero enfrentan más dificultades para independizarse y formar un hogar propio.
El análisis muestra una fuerte caída en la salida temprana del hogar familiar: mientras hace cuatro décadas el 31.1% de los jóvenes dejaba casa antes de los 18 años, actualmente la cifra bajó a 16.9%.
Además, la generación Z permanece más tiempo en la escuela, retrasando su incorporación al mercado laboral. Factores como el alto costo de vida, la precariedad laboral, la informalidad y las dificultades para acceder a una vivienda han frenado la emancipación juvenil.
También se registra un retraso en la formación de parejas y en la paternidad o maternidad temprana, ya que muchos jóvenes priorizan su desarrollo personal y profesional. A esto se suma una disminución de la migración temprana, que pasó de 21.3% en generaciones de 1961-1967 a 14.4% en las nacidas entre 1998 y 2007.
El fenómeno refleja un cambio estructural en México, donde la transición a la vida adulta ocurre cada vez más tarde debido a las condiciones económicas actuales.
